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CASAS INTERNACIONAL 170 - VIVIENDAS EN VALENCIA ISSN: 978-987-4160-71-3
Editorial: KLICZKOWSKI
Tema: Arte
Formato: 26 X 24
Idioma: ESPAÑOL / INGLES
Páginas: 72
CASAS INTERNACIONAL 170 - VIVIENDAS EN VALENCIA
KLICZKOWSKI

$ 195.00
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Estrategias Contrapuestas
La selección de trabajos aquí presentados ilustra un elenco de arquitectos jóvenes (-50) o
muy jóvenes (-40) cuya obra –a veces, incluso, opera prima- muestra una calidad y madurez
más que destacable. Se pretende mostrar obras realizadas recientemente, coincidiendo con
una situación económica que ha dificultado, a muchos de ellos, que puedan poner en práctica
sus conocimientos en la vida real. Es por esta razón, que esta “generación casi perdida” es la
que se pretende poner en valor aquí. Una generación nueva, con una actitud distinta, pues
en algunos casos, llegan a involucrarse más allá del contrato cliente-profesional para ser parte
integrante del proceso, gestión y construcción de los proyectos, asumiendo y corriendo los
riesgos inherentes, que conlleva toda obra, para una exacta y satisfactoria finalización.
Ello se traduce en el trabajo con nuevos sistemas constructivos, en el desarrollo de nuevas
estrategias de gestión de proyecto, en la necesidad de dar respuesta a la ingente normativa
que complica todos los procesos, y provoca que muchos de los equipos estén formados por
personas que suelen trabajar de manera colaborativa. Lo que antes eran estudios profesionales
con nombre y apellido, hoy aparecen siglas que integran personas y saberes dispares, suman
conocimientos, y trabajan de manera transversal con una mayor apertura de miras y en pos
de un resultado mucho más complejo y rico. Y que, además, han recibido su educación en
escuelas nacionales e internacionales, lo que permite ampliar sus campos referenciales, por no
hablar de la ubicuidad de la información a la que hoy todos tenemos acceso.
Trabajos que abarcan la variada geografía del territorio. La Comunidad Valenciana no es
sólo sol y playas. Se podría hablar del mar y de la montaña, aunque quizá sería mejor referirnos
al regadío y al secano. Paisajes contrapuestos como la cálida huerta valenciana, el tórrido
desierto alicantino, las frescas sierras castellonenses y la dura pre-meseta castellana. Todo ello
origina escenarios de trabajo muy diferentes, a los que las obras seleccionadas responden de
modo muy diverso. Para ilustrarla, realizaremos un juego de contraposición por pares de miradas
en situaciones similares. Y así descubrir cómo, en base a criterios conscientes e intuiciones
inconscientes, en ese grado cero del lápiz frente al papel, surge la chispa de brillantez que la
arquitectura pide, y que el conjunto de obras aquí expuestas, sin duda, posee.
Dos de estas viviendas se desarrollan en la ladera de una montaña, y aunque nada parece
evidenciarlo a primera vista, nacen de un partí similar: la casa que flota sobre el territorio. Sin
embargo, en su proceso de materialización, hallan caminos diferentes para definir su forma
final y la manera de relacionarse con el paisaje. Si bien la vivienda de Ascoz Arquitectura sufre
-goza más bien- de un progresivo extrañamiento respecto del lugar, termina por ocultarse en
las entrañas de la ladera mediante una especie de geoda de espacios iluminados cenitalmente,
que culmina en una cubierta que mira al mar. La casa Coma 02, de Juan Marco, en cambio,
busca mostrarse al paisaje como objeto artificial en contraposición a éste, proponiendo una
relación interior-exterior, con diagonales de gran riqueza, que denotan su profundo conocimiento
de la obra de Lina Bo Bardi.
En inmensas parcelas del árido desierto alicantino se ubican la Casa Jijona, de DOOA
Arquitecturas, con volúmenes aristados y muros de piedra, y la Casa G+L, de Rocamora Diseño
y MOHO arquitectos, que juega con la abstracción del hormigón, el acero y el vidrio, reformu-lando una tipología de casa de campo de Elche. La diferencia entre ellas reside en cómo la doble
escala es trabajada en cada caso. Mientras la primera aprehende el entorno con un porche gigante,
haciéndolo parte de la composición volumétrica, y en el interior reduce la escala mediante
controladas fisuras de luz; la segunda reduce la escala de las zonas exteriores mediante un hábil
juego de celosías, patios y láminas de agua, pero su espacio interior crea la sensación de estar
sutilmente desproporcionado para reflejar con honestidad la inabarcable escala del lugar.
Dos viviendas se diferencian de la pureza volumétrica del resto. Se trata de la casa de Silvia
Alonso, en Jávea, y la de Jaime Sepulcre, en Elche. Si bien la geometría orgánica de la primera
nace a partir de un juego de trasposición conceptual entre líneas, planos, luz y deseos de los
usuarios, en tres niveles, la facetada piel del segundo responde más a geometrías fractales, en
una sola planta. Las dulces curvas de la geometría de la primera buscan introversión e intimidad
respecto del entorno, creando una secuencia definida desde la sección. La segunda integra
dos entornos referenciales lejanos. El campo ilicitano y la California moderna. Quizá no tanto.
Sus espacios continuos se abren con generosidad al entorno y dialogan con éste bajo cubiertas
plegadas a la manera tradicional que recuerdan a las casas del lugar.
Proponiendo actuaciones sobre lo ya construido, la Casa Forment, de Mano de Santo, y la
Casa IV, de Mesura, debían optar por la estrategia del mantenimiento o sustitución, sobre la base
de un programa previo. La primera asume la rehabilitación integral que respeta una gran parte
del edificio existente extrayendo lo mejor de la casa original e incluso del arbolado previo, mediante
un arduo esfuerzo material, espacial y lumínico, con un resultado de evidente modernidad
y maduro compromiso con el encargo. La segunda se coloca junto a la preexistencia trabajando
un programa anexo, en forma de pabellón, que alberga, bajo bóvedas de hormigón con aromas
a Bonet Castellana, y dialogando con muros creados expresamente por ceramistas locales, una
sombra habitada que integra los espacios exteriores en un continuum espacial de gran interés.
Hay una manera de hacer, que se define como diagramática por su simplicidad compositiva
en planta y sometimiento del programa funcional a ella. A este entorno pertenecen la Casa GYA,
de EMAC, y la Casa Catamarán, de Eneseis y CODA. En ambas la estrategia de bandas, estratos
y yuxtaposición de usos, definen la relación de las partes entre sí y el lugar. Pero responden de
manera diferente a esta simplicidad geométrica. Si la primera, bajo un esquema funcional muy
simple, envuelve el volumen en una piel que reformula el filtro mediterráneo y plantea la idea
de la levedad mediante el recurso del camuflaje de su fachada norte; la segunda ataca ese tema
mediante un cubo flotante que provoca una fuerte tensión gravitacional por contraposición entre
volúmenes ensartados con precisión moderna, a través de una atractiva sección.
Finalmente, dos proyectos plantean una estrategia espacial en base a cubos de 3x3x3m. La
Casa de las 21 ventanas, de IGLOO, y la Casa 3X3, de Crux Arquitectos y MCP Arquitectura.
Hasta aquí las similitudes. Mientras la primera nace de un sistema prefabricado de madera,
la segunda crea una esponja de bloques porosos de hormigón. La manera de entender su espacio
es opuesta. Si la primera propone una flexibilidad de uso mediante la continuidad, como
plano secuencia para que el habitante construya su vida, la segunda propone la discontinuidad
entre recintos, el absoluto extrañamiento de la parte respecto del todo, a la manera de V.Natali
en “Cube”, donde cada célula es igual a sus adyacentes. Si la primera “casa” plantea un futuro
presente muy real, la segunda “ruina” propone un futuro ficción quizá posible.
Manuel Cerdá Pérez (Valencia, 1968), es doctor arquitecto por la Universitat Politècnica de València y
profesor en el Taller I del Departamento de Proyectos Arquitectónicos en la ETSA de Valencia (Escueta Técnica
Superior de Arquitectura). Combina su labor investigadora y docente con el ejercicio profesional centrado en la
investigación sobre los nuevos modos de habitar. Ha obtenido diversos premios en concursos de vivienda social y
su obra ha sido ampliamente difundida, destacándose dos libros monográficos: “Manuel Cerdá Pérez - Obra Incompleta
1999-2011” (Ed. Generales de la Construcción, 2011), y “Manuel Cerdá Pérez - Opera Incompleta”
(Ed. Canova, 2004). Recientemente, se ha publicado su libro “El Espacio Ubicuo. Habitar en la era digital”,
en la Colección Textos de Arquitectura y Diseño de Nobuko / Diseño Editorial.
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